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Soy consciente de que la autoestima es el aspecto que más tengo que trabajarme. No me quito responsabilidad. Pero tampoco cargo con toda la culpa, pues como verás en esta entrada hay elementos ajenos a nosotros que son determinantes.

 

Inauguro sección sobre crecimiento y desarrollo personal. Es un tema del que me apasiona aprender y compartirlo es la manera de que le pueda servir de provecho a otras personas que caigan por aquí.

 

Hoy te quiero hablar de la autoestima, qué es y cómo puedes mejorarla. No hay recetas milagrosas, ya te lo advierto. La teoría es muy bonita y fácil de plasmar en un escrito o decir de boquilla. Lo duro es estar a pico y pala todos los días, pero es lo único que funciona. No queda otra.

 

 

Qué es la autoestima

 

Según la RAE, la autoestima es la valoración generalmente positiva de uno mismo. Se desarrolla desde la infancia y puede ir cambiando en base al entorno físico y social en el que nos desenvolvemos. 

 

Traducido al castellano, que los mensajes que recibimos nos van calando desde pequeñitos. Y aquí la sociedad en general, pero sobre todo la familia y amigos son fundamentales. 

 

Otro factor que influye en la autoestima son las creencias que vamos afianzando en nosotros mismos mediante las experiencias que vivimos. Pueden ser tanto positivas como negativas, dependiendo de los resultados que vamos obteniendo con nuestras acciones y que actúan como refuerzo.

 

Además la idea que tenemos sobre cómo o quiénes somos, al margen de lo que digan los demás, es otro factor a tener en cuenta.

 

 

Tipos de autoestima

 

Alta: Es la autoestima positiva. La persona confía en sus capacidades y se reconoce su valía. Sería el estado más deseable. En este caso también se es capaz de identificar los defectos propios sin que esto suponga un sentimiento de inferioridad o de menor valor.

 

Media: Cuando hay cierta inestabilidad en la percepción de uno mismo. En especial ante la opinión de los demás puede verse modificada al alza o a la baja.  

 

Baja: Es el tipo negativo. Hay sentimiento de ineptitud, incapacidad, inseguridad y fracaso. A esto se añade la incapacidad de apreciar los propios éxitos.

 

Ciertos autores reconocen un cuarto tipo denominado autoestima inflada. Correspondería a aquellos que se creen mejores que el resto, les menosprecian y son incapaces de escuchar a los demás y de aceptar o reconocer sus errores. Un ejemplo extremo sería el narcisismo.

 

 

Cómo puedes mejorar tu autoestima

 

La autoestima no es inmutable. Es natural que suframos altibajos cuando pasamos por malas épocas o acontezcan sucesos que nos duelan en nuestro amor propio. Ante ellos lo más adecuado es darnos tiempo para que las heridas cicatricen. Ojo, que sea prudencial y no suponga un estancamiento.

 

Si no has tenido una situación especial que explique un bajón en tu nivel de autoestima puedes realizar acciones que ayuden a elevarlo. No hace falta hacer todas, ni al mismo tiempo. Lo que sí es importante es que analices con calma lo que te ocurre, así como practicar y repetir hasta que se convierta en parte de ti.

 

Te dejo a continuación una lista de acciones que puedes poner en marcha ya mismo. ¡A por ello!

 

Relaciónate con los que te traten bien. Seguro que tendrás que lidiar con personas que sabes que no lo hacen y no puedes escapar de ellos por el motivo que sea. No pasa nada, practica el contacto mínimo con ellos y compénsalo pasando el mayor tiempo posible con los que sabes que te aprecian con sinceridad.

 

Observa tu voz interior. Lo que te dices a ti mismo. Es sorprendente hacerse consciente de las burradas que podemos decirnos. Cosas que ni por asomo le diríamos a nadie. Ponlo por escrito y deja que pase un día o dos. Después revísalo y reescribe lo negativo de forma que sea más real.

 

Acepta la imperfección. Da lo mejor que puedas en cada momento y quédate satisfecho con ello. La búsqueda de que todo esté como lo imaginamos en nuestra cabeza solo conlleva a paralizarnos y no actuar. 

 

Fíjate metas y esfuérzate por alcanzarlas. Cuidado, que sean realistas. Traza un plan con todos los pasos a seguir y evalúa tus progresos. Cada paso que consigas celébralo, pues sabes que has invertido tu esfuerzo y ha merecido la pena.

 

Concéntrate en lo que te está yendo bien. No sirve de nada lamentarse por lo que se tuerce. Si te das de cabezazos contra la pared lo que conseguirás será un chichón y dolor de cabeza. Busca otra manera de hacerlo o descártalo sin miramientos.

 

Sé generoso y ayuda a los demás. No hace falta que te vayas a la otra punta del mundo de misionero. Haz pequeños gestos de amabilidad sin esperar nada a cambio. El karma volverá a ti.

 

Cuida tu cuerpo para cuidar tu mente. Una alimentación sana y realizar ejercicio físico es una excelente prevención de malestares. Si eres como yo y tu deporte favorito es el tumbing, con un simple paseo diario de unos 45 minutos te aseguro que notarás el cambio. Puedes aprovecharlo para ir escuchando podcasts de temas que te interesan, o la música que más te gusta. Se convertirá en tu rato favorito de autocuidado.

 

Practica la autocompasión. Cuando te pilles en un renuncio, prohibido fustigarte. Sé capaz de perdonarte igual que lo haces con los demás. 

 

Y recuerda: La autoestima no depende de lo que consigues, sino de lo que intentas.

 

 

Te espero en los comentarios. ¿Consideras tu autoestima adecuada? ¿Haces alguna otra cosa para mejorarla que no está en la lista? 

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