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El final que es un principio

¡Hola mundo!

Con este primer post empieza una etapa nueva en mi vida. Estoy entre emocionada, nerviosa y esperanzada porque aunque ya tengo experiencia de sobra en el mundo del blogging y en las redes sociales, hace años que no lo hago por y para mí­. Hasta hoy.

Quienes ya me conocéis sabéis de sobra que me encanta aprender y compartir con los demás mis descubrimientos. Que me alegro cuando a los demás les llegan los éxitos y les ayudo si tienen problemas en la medida que puedo. Sin embargo, tras más de una, y de dos (ufff… venga vale, y de tres) experiencias en las que he dado todo de mí en el trabajo o en proyectos voluntarios donde he participado y en las que tras agotarme he sido yo quien ha necesitado la ayuda de los demás me encontrado con el vací­o y la espalda de quienes podían haber hecho algo por mí­.

Tras unos meses sumida en una depresión y con ansiedad he dicho basta. Sin mirar atrás. Por primera vez en mi vida no me subo al barco que otros quieren o al que arrastran las convenciones sociales. Leer me ayuda a evadirme del mundo e imaginar otros universos. Es una tabla de salvación a la que me aferro con uñas y dientes y que me deposita en la orilla de la calma. Por otro lado, escribir lo que me pasa por la cabeza me resulta terapéutico. Mi mente se relaja cuando saco las ideas de ella y las plasmo en el papel o las tecleo en el ordenador. 

He decidido apostar por mí­ y por lo que siempre he deseado hacer: escribir. Pensarás que me he vuelto majareta y que me deberí­a buscar un trabajo de los de verdad, ¿me equivoco?  

Pues déjame que te diga que si algo sé de la vida es que se pasa mucho más deprisa de lo que nos pensamos. En mis planes no está desperdiciar ni un minuto en lo que no merezca la pena. He visto demasiadas vidas cambiadas de golpe por un ictus, un tumor o un golpe en la cabeza como para saber que nada nos asegura seguir estando en este mundo dentro de un segundo.

También tengo claro que nadie regala nada y que tendré que esforzarme para conseguir lo que quiero. No me asusta, llevo más de la mitad de mi vida trabajando y nadie puede negar mi entrega cuando me apasiona lo que tengo entre manos. Además estoy segura de una cosa: al menos lo habré intentado y eso me basta para ser feliz mientras pruebo.

En esta maravillosa aventura no quiero viajar sola y por eso existe este blog. Tú puedes acompañarme en mi camino de alegrías y sinsabores (que llegarán, seguro). Aquí difundiré lo que otros me enseñen y confesaré mis secretillos. Espero que sirvan de ayuda para evitar que otros cometan los errores que yo tenga. Aprenderemos juntos y solo por eso habrá merecido la pena.

¿Te vienes?

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