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5 errores comunes que cometemos al planificar

Planificarte es básico para conseguir tus objetivos

 

Me encanta planificar lo que quiero hacer. Plasmar por escrito las tareas que realizaré, distribuirlas en el tiempo, tacharlas conforme las termino, supone un placer que si no va acompañado de prudencia puede transformarse en pesadilla.

 

Me explico. Para conseguir aquello que te propones no vale con hacer un brindis al sol y esperar sentado a que Marte, Júpiter y Venus se alineen con la Luna en cuarto menguante. Si a ti te ha funcionado recibe mis parabienes, mas sospecho que eres tan humano como yo y por tanto necesitarás pensar (y sí, escribirlo) qué pasos necesitas dar, en qué orden, calcular más o menos el tiempo que te costará dar cada uno de esos pasos y qué vas a tener en cuenta para saber si vas por la senda correcta.

 

Sin embargo el mero hecho de planificar tiene un lado oscuro que pocos cuentan, ya que se suele airear el éxito y callar el fracaso. ¡Con lo que podemos aprender de él! Agradezco a las personas que me permiten conocer sus malas experiencias, pues allanan el camino de los que vamos por detrás. Además siento que muestran una valentía fuera de lo común por el mero hecho de reconocer sus fallos. Aquí te aporto los míos.

 

5 errores comunes que cometemos al planificar

 

1. Plantear objetivos demasiado generales

 

Las metas que nos planteemos deben cumplir unas características determinadas. No nos vale de nada decirte que tu objetivo es “ser feliz”. Prueba mejor a “conseguir una hora al día para x”, donde la incógnita es una actividad que te resulta placentera. ¿A que la cosa cambia? Para acordarte de los requisitos que tienen que cumplir tus objetivos puedes usar el acrónimo SMART, que quiere decir que cada uno de tus objetivos debe ser:

 

  • Specific (específico): Cuanto más concreto, mejor. 
  • Mensurable (medible): Tiene que poderse medir, cuantificarlo es la manera de saber si se cumple. 
  • Achievable (alcanzable): Sé realista. Si no cumples tu meta te vas a frustrar.
  • Relevant (relevante): Piensa por qué te importa conseguir ese objetivo. 
  • Timely (temporal): Hay que poner una fecha límite para evitar procrastinar.

 

2. Pretender abarcar más de lo que puedes

 

Ya conoces el refrán que dice que quien mucho abarca poco aprieta. Pues eso. Mejor proponerte unas poquitas de tareas al empezar y cuando cojas el ritmo ya las aumentarás si llega el caso.

 

¿Recuerdas mi anterior post en el que te hablaba de la gota que colmó el vaso? Por mucho empeño que le pongas tienes un límite. Evita que se derrame tu recipiente siendo consciente de tus capacidades. Ajústate a ellas siempre que lo necesites y no te sientas culpable. Estás cuidando tu salud, física y mental. 

 

3. Ser más optimista de la cuenta

 

No te digo que seas un pesimista y que veas el vaso medio vacío. Pero nadie nos libramos de los imprevistos y te van a surgir, tenlo por seguro. Si de manera previa has ido dejando huecos en tu agenda, cuando se presenten esos momentos los afrontarás con más tranquilidad y por tanto serás más resolutivo. 

 

En más de una ocasión me he encontrado como pollo sin cabeza corriendo de un lado a otro intentando multiplicarme por tres. Si en el momento de organizarme hubiera sido más realista habría evitado más de una mañana agotadora, en la que para más inri salía del trabajo con la sensación de no haber hecho nada realmente productivo.

 

4. Estar disponible para todo el mundo menos para ti

 

Tus objetivos son importantes para ti, así que asegúrate de disponer de cierto tiempo cada día para centrarte en ellos. Si es necesario que apagues el móvil y te encierres en una habitación o despacho avisando de que nadie te moleste salvo causa de fuerza mayor, lo haces. Te sorprenderás de la capacidad que tienen los demás de sacarse las castañas del fuego por sí mismos. Y de esperar a que termine tu tiempo también. 

 

Si algo he aprendido de mi anterior etapa laboral es que no conseguirás el respeto de los demás si primero no lo tienes tú para ti mismo. Cuanto más te pones a disposición de los otros y más problemas les resuelves, más te exigen y menos reconocen tu sobreesfuerzo. Aprende a diferenciar lo que es ayuda y colaboración sinceras del aprovechamiento y explotación encubiertos. Te ahorrarás sufrimiento y ganarás en autoestima.

 

5. Falta de constancia

 

Los primeros días coges el toro por los cuernos y parece que te vas a comer el mundo. Me repito más que el ajo, pero te recuerdo que aparecerán complicaciones, cambios de planes, bloqueos. Si tiras la toalla a la primera dificultad que aparezca, hasta la Bruja Lola adivinará que no lograrás tu propósito (y sin que ponga velas negras). En esos momentos de bajón es crucial que pienses en tus objetivos, volver al por qué y para qué deseas alcanzarlos. Y aunque no tengas ganas, te arremangas la camisa hasta el codo y te pones a tu tarea el tiempo que te habías comprometido contigo mismo. 

 

En este punto quizás te ayude replantearte la hoja de ruta que habías diseñado. Estudia si hay tareas que puedes redistribuir en el tiempo, o quizás debas centrarte ahora en una parte concreta de tu proyecto olvidando el resto para más adelante. (Y repasa los puntos 2 y 3, jeje). 

 

Eh, ¿y si voy bien?

 

¡Maravilloso! Si vas dando tus pasos, a tu ritmo, sé también consciente de los avances que haces y reconócete el mérito. Incluso te puedes recompensar con algún pequeño capricho. Una palmadita en la espalda propia te aportará un bonus de confianza y hará que la inercia siga fluyendo.

 

Bonus: Si quieres aprender a organizarte mejor (da igual que seas o no escritor), hay un fantástico curso de Ana Bolox en la Plataforma de cursos de Marketing Online Para Escritores (MOLPE), que se llama El escritor organizado. Es una maravilla para saber cómo plantearte esos objetivos SMART de los que hemos hablado, cómo transformarlos en tareas. Además te orienta a trazar tu plan a seguir de forma fácil y sencilla. Lo puedes adaptar a tu situación personal sin ningún tipo de problema. 

 

Y hasta aquí el post de esta semana. ¿Cómo te planificas tú? ¿Has detectado otros errores que no haya planteado? ¿Has solucionado alguno de manera diferente? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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